Boni Bonifacio Bonifacius

BONIFACIO
Del latín Bonifacius, nombre compuesto del sustantivo boni (el bien) y el verbo facere (hacer) que significa literalmente “el que hace el bien”, uno de los mejores pensamientos a los que nos podemos dedicar. En Alemania tiene la forma de Winfred (Winifredo o Winfrido), pues así era como se llamaba san Bonifacio antes de asimilar su nombre al latino Bonifacius al abrazar la vida eclesiástica. El papado tuvo un amor especial a este nombre. El último ordinal es el IX , en el siglo XV, con dos santos en la lista: Bonifacio I y Bonifacio IV.
San Bonifacio, apóstol de Alemania (680-755), monje benedictino, llamado Winfrid, que cambió por el nombre latino de Bonifacius. Fue enviado por el papa Gregorio II a evangelizar a los germanos el año 718, y predicó en Frisia y en Hessen. El papa le llamó de nuevo a Roma para consagrarle obispo en 722. Tras asegurarse la ayuda del rey Carlos Martel, predicó en Turingia y en Hessen inferior, lugares donde fundó numerosos monasterios, entre ellos el famoso hoy de Fulda. En 738 regresó de nuevo a Roma para tratar con el papa Gregorio III la evangelización de la Iglesia germana. Erigió luego varios obispados en el país, y se reservó para sí la antigua sede de Maguncia (745). Presidió varios concilios. Siguió su actividad en el reino franco y ungió como rey a Pipino, en nombre del papa Zacarías, en el año 751. Hoy su tumba se encuentra en Fulda, uno de los lugares más venerados del territorio alemán. El santo murió asesinado por los paganos el 5 de junio del año 755, a la salida del sol. Su cuerpo fue transportado a Maastrich, de allí a Maguncia y finalmente sus restos reposaron en el monasterio Fulda, tal como había dispuesto su fundador, que quiso descansar allí donde había trabajado.
San Bonifacio fue además de un apóstol incansable, uno de los más notables escritores de su época. De su obra se conservan las Cartas, con importantes referencias históricas, 15 Sermones, una colección de Estatutos, con normativa ritual y religiosa, un poema titulado Aenígmata, con 20 adivinanzas y un par de tratados gramaticales: la Prosodia y el De pártibus orationis. Los cerveceros, los sastres y los hiladores alemanes han tenido siempre como patrón a san Bonifacio. Se representa al santo con un libro atravesado por una espada (la Biblia atravesada por la espada de los verdugos al matarle), una encina (la del ídolo Thor, dios del trueno, al que derribó en Geismar), un azote, una fuente o un cuervo, símbolos que marcaron su vida y su predicación. Se celebra su fiesta el 5 de junio. Otros ocho santos de este nombre dan otras tantas opciones para celebrar esta onomástica.
A Bonifacio se le atribuye la invención del árbol de Navidad. Según la leyenda, cortó un fresno decorado, consagrado a los dioses de los germanos; y lo cambió por un pino, cambiándole su significado por completo.
San Bonifacio es el patrón de los cerveceros, de los sastres y de los petroleros.
El nombre de Bonifacio tiene una característica distintiva poco común: los hombres insignes que lo han llevado y han dejado huella en la historia, no lo traían de pila, sino que lo eligieron voluntariamente, obligándose así a ser consecuentes con su nombre, que les recordaba constantemente el compromiso con la sociedad de dedicarse a hacer el bien. Llamarse Bonifacio es una inducción constante a la bondad, a la generosidad, a la bonhomía; y es un poderoso inductor de la bondad de los demás, porque la bondad atrae a la bondad.
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